divendres, 17 de setembre del 2010

Cuánto te echo de menos.


La persiana está abajo en este cuarto, versos que dicen todo y dicen nada... pensamientos que ya empapan mi almohada, Aute de fondo susurrando, "je'm feur l'amour avec toi"... No consigo concentarme y me digo: "No seas tont que aquí no se está tna mal"... Pero la vida me demuestra lo contrario, día a día voy matando la esperanza de escapar...
Sólo espero esa sonrisa y aunque mientas me regales ese instante donde dices tan seguro que todo irá mejor... Esa voz que me repite cada día: "No estés triste y descansa, vida mía. Y verás como mañana te encontrarás mejor...".
He intentado levantar esa persiana, escribir mil ididoteces que hagan gracia y secar mi al mohada a carcajadas y otra
música de fondo que no me arranque la emoción... Y con todo he conseguido más bien poco, tras el cristal todo estaba nublado. La almoahada casi muere en un naufragio cuando oigo a alguien susurrando: "Mi unicornio azul, ayer se me perdió...". Sólo espero que consigas darte cuenta y aunque sea difícil al final comprendas que aunque ponga voluntad no habrá nada en el mundo que me haga olvidar que no estás cerca, que me enseñe a vivir sin repetirme:"Cuánto te echo de menos...".

dimarts, 31 d’agost del 2010

FUEGO



Me apretaba con fuerza y me excitaba su olor y su manera de besar y de volverme a besar. El roce de su piel, ruda, y la fuerza con la que empujaba sus caderas contra mí. Y volvía a hacerlo, lento, rápido, luego lento y luego más rápido aún. Y volvía a excitarme, a quitarme la capacidad de pensar y de hacerme creer que todo lo había visto.

- Ahora cállate y déjame hacerte.
Y no me dejé hacer porque no me gusta dejarme hacer, aunque sin darme cuenta hizo de mí un mundo diferente. Primero, oscuro; luego, sexual; más tarde, con dolor, construyó un mundo de desgracias que me serían ajenas al intentar olvidarlo todo; a continuación, placer: inaudito, rudo de nuevo, animal y humano, con gotas de sudor y mi voz seca sin halagos que deshojar. Solo ruidos, animales otra vez, que me hacían ver que apenas lograba ver más.

- ¿Te gusta?

- No pares.

Entonces, volví a ser consciente, lo suficiente como para amarrarlo una vez más a mí, a hacerme sentir más, más. Más de aquello que tantas veces me habían dado pero que había logrado dibujar desconocido sin sentirse obsoleto. Que había logrado traducirlo a un idioma que jamás había oído y que no entendía. A dejarme mojar por el sudor de su frente a la mía mientras explotaba en tremendo éxtasis y un desahuciado final que llegaba tarde.

- ¿Querrás repetir esta misma noche?

- Quiero que no sea de día.

- ¿Sabes que todo cuenta? – dijo, mirando el reloj.

- Bueno, pero la noche no ha acabado.

Desperté y ya no estaba allí. No había huellas, ni rastros, ni besos, ni nada más que todo aquello mío que le había dado sin saber que por más que lo había intentado había logrado huir de mí un día más. Miré mi bolsillo y aún quedaban unos cuantos billetes con los que volver a mendigarle algo de cariño. Nunca pude comprarle por completo, sino pagarle para que durante unas horas dejara de ser él mismo y me hiciera creer que, quizá, bajo el ocaso oscuro e inexistente podría aspirar a desear algo más que un contrato sellado con frialdad.

Espero os guste, bona nit.

dilluns, 16 d’agost del 2010